BlaBlaCar_ladies

BlaBlaCar_ladiesTodo lo bueno tiene un final. Blablacar, La plataforma online para compartir vehículo en viajes entre particulares dejará de prestar sus servicios de manera gratuita. Al igual que otros servicios que comenzaron atendiendo a sus usuarios sin cobrar un euro (véase WhatsApp) sus ideólogos consideran que es el momento de empezar a monetizar la idea y cobrar una comisión a los pasajeros.

La cantidad no será muy elevada, ya que la plataforma ha gestionado las peticiones de viaje de 5 millones de pasajeros sólo en 2013, por lo que no necesitan poner precios elevados para obtener un buen pellizco. Blablacar se llevará un 10% de la tarifa que ponga el conductor, que mantiene sus ingresos íntegros, ya que sólo pagarán esta comisión los particulares que se apunten a un viaje a compartir coche.

Blablacar enfrentará ahora momentos complicados, ya que, a la posible fuga de clientes se suman las denuncias del sector del transporte, que exigen que la compañía pague impuestos en España. Hasta ahora, no lo hacía por ser un servicio gratuito y Fenebús, la patronal de los autobuses, acaba de solicitar el “cierre” de la plataforma por ser “ilegal”.

Se habla de competencia desleal, pero si ahora Blablacar recauda dinero, ya podrá pagar IVA en España, ya que antes la transacción era mano a mano entre particulares y poco podía hacer ahí. Desde Fenebús también se denuncia que algunos conductores se están lucrando con el uso del servicio, aunque la plataforma online tiene como regla que los conductores no se puedan lucrar.

Por último y ahí sí tienen razón en sus denuncias, falta cierto control en el historial de los conductores sobre su carné, accidente previos y responsabilidad. Sin embargo, esto puede suplirse con las valoraciones de los pasajeros, que finalmente a base de calificaciones terminan identificando a los mejores coches y conductores. Blablacar exige que todos los usuarios utilicen sus datos reales para hacerse un perfil, no es posible utilizar pseudónimos.

También ofrecen la opción “sólo mujeres” para aquellas conductoras o pasajeras que no se sientan cómodas viajando con un desconocido varón en el vehículo.

Lo cierto es que internet, el crowdfounding, el carsharing, las opiniones en la red, etc. están trastocando profundamente muchos modelos de negocio tradicionales. De momento los estados tratan de respaldar a unos y otros con normativas que garanticen la supervivencia de los primeros y no obliguen a echar el cierre a los innovadores, pero quizá todos tengamos que adaptarnos a las nuevas formas de comprar mucho más rápido de lo que pensábamos. Si el coche tiene cinco plazas, ¿por qué no utilizarlas?

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