Los brazos limpiaparabrisas son de las tecnologías más útiles de nuestros coches (imprescindibles) pero también de las que menos han evolucionado desde su invención en 1905 por la estadounidense Mary Anderson. El mismo funcionamiento y la misma filosofía, dos chorros de agua ayudan a dos brazos de movimiento intermitente a mantener limpio el campo de visión del conductor.

Ahora una par de jóvenes estudiantes de Luxemburgo proponen un nuevo método, basado en repeler la suciedad antes de que se deposite en el parabrisas: aire dirigido para alejar la lluvia, la nieve o la suciedad.

Con esto los conductores podrían ahorrar en los cambios de escobillas habituales y mejorar el mantenimiento del parabrisas, ya que al no tener objetos tocando su superficie se evitarían arañazos y roces que empobrecen su estado y nuestra visión.

Aunque de momento sólo se ha probado con lluvia frontal, no sería muy difícil añadir otro par de pletinas laterales para poder “soplar” la lluvia venga de donde venga o en caso de que se realice un desplazamiento lateral en la carretera como un adelantamiento.

En el vídeo puedes ver las pruebas que han hecho con una miniatura en su propio tunel de viento a escala. Una gran idea para dos chicos de tan solo 16 años.

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