La falta de inversión de las administraciones ha llevado a un rápido deterioro de la calzada en muchas partes del país, con el riesgo que conlleva para los conductores y los propios vehículos aumentando las posibilidades de tener un accidente o una avería grave (reventones de ruedas, suspensión y rotura de cristales).

Ya lo venían avisando varias asociaciones relacionadas con el mundo del motor: la falta de dinero está dejando el pavimento en muy malas condiciones; tanto, que hemos retrocedido casi 25 años en cuanto a la seguridad de nuestras carreteras.

Según la Asociación Española de la Carretera (AEC),el deterioro se ha acelerado en los dos últimos años, llevándonos a niveles de seguridad y confort de 1985. Quizá hoy, después de hacer una ruta conocida, a la playa o a la casa del pueblo, te encuentres mucho más cansado: el estado de la carretera influye directamente en el nivel de alerta del conductor y por lo tanto en la fatiga. No es lo mismo circular por una autovía en buenas condiciones de iluminación y asfaltado, que por una carretera con obras constantes, baches, socavones e indicaciones confusas; todo esto aumenta la tensión y el cansancio, también puede contribuir a aumentar la siniestralidad.

Las principales necesidades de la red viaria española se centran en elementos importantes: repintado de las marcas viales del suelo, reposición de más de 300.000 señales verticales,  corrección de luminarias en un 82%.

El problema mayor no es la presencia de parches y grietas ahora en el pavimento, sino que, el tiempo juega en contra de la red de carreteras. Llega un punto en el deterioro, en que es imposible o poco rentable reparar y sólo queda volver a construir la carretera. Cada euro que no se está invirtiendo ahora con la crisis se multiplicará en el futuro, con arreglos más complejos y costes disparados.

Según esta asociación, la situación más grave se registra en las carreteras autonómicas, aunque la red del Estado también ha perdido mucho en su conservación. ¿Habéis notado un empeoramiento del firme en vuestras ciudades? ¿Tardan más en reparar los agujeros y baches?

Recuerda que un impacto en el parabrisas se puede rajar por circular por una zona en mal estado y con muchos baches pasaríamos de una simple reparación que no cuenta como parte al seguro, a tener que cambiar el parabrisas completo. La gravilla que salta en las zonas de obras o mal asfaltadas también puede dañar los cristales del vehículo pudiendo producir impactos que, si se ubican en el campo de visión del conductor, no son reparables y no pasan la ITV.

La mala situación de la carretera influye directamente a los conductores y sus vehículos, así que exijamos una buena utilización de nuestros impuestos.

Déjanos tu comentario!

*

Tu email NO aparecerá publicado

*

Cookies

Utilizamos cookies para que tengas una mejor navegación. Puedes ver quiénes son las cookies y a qué se dedican aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies