A partir de la próxima primavera, el límite de velocidad en “algunos” tramos de “algunas” carreteras españolas será de 130 km/h. Una medida extraña en un contexto de crisis económica ya que, en líneas generales, supone un aumento del gasto de combustible y de las emisiones de CO2.

Además, por lo que apunta el Gobierno, ni siquiera será algo permanente ni fijo en las carreteras, sino que a través de paneles luminosos y en función de las condiciones meteorológicas se indicará en qué momentos es posible circular a dicha velocidad ¿una trampa para conductores despistados?

No sabemos si mejorará o empeorará la movilidad (nadie ha presentado cifras que justifiquen esta medida), la siniestralidad, la calidad del aire o los consumos de combustible, pero la falta de concreción y lo puntual de la medida apunta más bien a querer tapar que el límite sí bajará de forma definitiva en las carreteras secundarias.

Desde este blog creemos que se trata de una medida para ocultar la falta de mantenimiento (y de seguridad para los conductores) en la red secundaria y que pase desapercibida la bajada del límite.

Cuando algo se estropea, hay que arreglarlo y no decirle a la gente que lo use con cuidado, que está roto. La seguridad en la carretera debería estar siempre garantizada al máximo y no jugar con los límites porque los baches son cada vez más profundos. Un peligro para todos, que se intenta ocultar con una ocurrencia.

Y vosotros ¿qué opináis?

One Trackback

  1. […] esta asociación, la situación más grave se registra en las carreteras autonómicas, aunque la red del Estado también ha perdido mucho en su conservación. ¿Habéis notado un […]

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