carretera smart

Las marcas viales se han llegado a convertir en un problema en numerosos tramos de carreteras españolas. Obras inacabadas, modificaciones, deterioro y el paso del tiempo y la dejadez han dado lugar a zonas donde es imposible saber qué carril estamos ocupando en la calzada. La importancia de las señales de suelo aumenta con la mala climatología, por ejemplo con lluvia intensa o nieve, las líneas de la carretera son las únicas que pueden guiar al conductor cuando hay poca visibilidad, si no están o están mal trazadas pueden llegar a provocar por sí mismas salidas de pista y accidentes.

En el otro extremo, se encuentra la primera carretera del mundo con iluminación autónoma, es la N329, pero de Holanda, junto a la ciudad de Oss. Se trata de un sistema “inteligente” (smart highway) y variable, que se adapta a las circunstancias en cada momento, el primer paso para llegar a las autopistas inteligentes que utilizaremos en el futuro.

Daan Roosegarde es el propulsor del proyecto que además es ecológico: las marcas viales absorben la luz solar para volverse fluorescentes durante la noche. Una idea bien sencilla que hasta ahora no se había aplicado para ahorrar en iluminación y aumentar la seguridad en el transporte.

Además de la utilización de materiales fluorescentes se puede además combinar con pintura termodinámica, capaz de variar su comportamiento en función de la temperatura y avisar así a los conductores por ejemplo, del riesgo de heladas. Roosegarde tiene interesantes proyectos y exposiciones relacionados con la iluminación alternativa de las ciudades en base a cristales, pinturas y materiales poco convencionales, merece la pena curiosear un poco el trabajo de este “artista práctico” con resultados muy visuales.

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