Qué es el aquaplaning y cómo conducir para evitarlo

Las zonas inundables (túneles, rotondas, arcenes con poco drenaje) pueden suponer un peligro importante para la conducción. De cara a la temporada invernal, cuando lluvia, granizo, niebla, viento y nieve dificultan la conducción, van unos consejos:

Lo más básico cuando nos pilla una tromba de agua, vemos la carretera inundada o las condiciones climatológicas se complican es efectuar dos acciones: reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad, ya que en algunas circunstancias, tocar el freno puede ser la peor opción, ya que en caso de aquaplaning, nos hará perder el control del coche.

¿Qué es el aquaplaning?

Es, básicamente, una pérdida de tracción  que nos lleva a perder el control del vehículo. Se produce cuando la carretera está cubierta de agua, en una cantidad mayor a la que nuestros neumáticos son capaces de desalojar.

Una vez que empezamos a patinar, lo único que podemos hacer es frenar chocando contra un obstáculo o continuar hasta que disminuye la velocidad lo suficiente como para que las ruedas vuelvan a tomar contacto con el suelo.

Factores de riesgo

El tipo de pavimento y su capacidad para evacuar y dispersar el agua son fundamentales para evitar el aquaplaning. Un asfalto de buena calidad, evita la acumulación de líquido y los accidentes.

El tipo de ruedas que llevemos, aunque parezca una paradoja, las ruedas estrechas por ejemplo de una motocicleta son más seguras que las ruedas anchas y de diámetro corto son más proclives a patinar.

El peso del coche también influye en la posibilidad de sufrir un aquaplaning, cuanto más pesado  es el vehículo, mejor.

Por supuesto, el estado de las ruedas también afecta. Es importante que no estén tan gastadas que disminuyamos su efectividad y su agarre. También que el nivel de inflado sea el correcto.

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